La Ruleta

Es bien sabido que la palabra ruleta viene del término francés “roulette”. No se sabe con exactitud cuando fue su nacimiento, lo que sí se sabe es que fue en la edad media, época del oscurantismo; esta época no fue propicia para los adelantos y descubrimientos de la ciencia, ya que esta era considerada como una brujería por la Santa Inquisición, brazo armado de la iglesia católica, que entabló una feroz batalla contra los hombres de ciencias que se animaran a contradecir la “verdad absoluta” dictada por ellos y podían ser acusados de practicar la brujería y ser salvajemente perseguidos y hasta quemados en la hoguera.

Los científicos buscaron protección y amparo en algunos reyes de Europa y así poder resguardar sus trabajos. Los científicos buscaron claves para ocultar lo creado. Seguramente, el misterio que rodea a la ruleta tiene que ver con todo lo contado anteriormente. El matemático y filósofo francés Blaise Pascal fue, por casualidad, el inventor de la ruleta cuando buscaba crear el movimiento perpetuo. La pregunta que hay que hacerse es por que Pascal siendo un brillante matemático y filósofo del cristianismo basó el descubrimiento de la ruleta en un número apocalíptico que en términos religiosos representa el oscuro poder que enfrenta a la figura de Cristo. En realidad pudo haber sido la casualidad o la manera de ocultar por medio de símbolos la clave de un lenguaje desconocido propio del azar.

La distribución de los números dentro del cilindro está calculado hasta el mínimo detalle para poder obtener un equilibrio perfecto. La suma de los 36 números de la ruleta da como resultado el místico número 666, el número de la bestia. Esta ruleta solo se usó en sus comienzos como entretenimiento en rueda de amigos ya que empresarialmente no era rentable. A finales del siglo XIX los hermanos Francois y Louis Blanc modificaron la ruleta de Pascal agregando un 0, así quedaron 37 números, con 1/37 posibilidades para que la banca ganara, así fue que Francois Blanc fundó los primeros casinos de Montecarlo.

Se puede decir que en el siglo XIX nació la “ruleta europea”. Más adelante surgió la “ruleta americana”, la cual le agrega otro número más y otro 0 más, o sea, la banca tiene 2/38 probabilidades de ganar. Se cuenta que un jugador en 1873 pidió a los empleados de un casino de Montecarlo que le proporcionaran información sobre los resultados de la ruleta. Así descubrió que un número podía salir más que otros y sabiendo esto le pudo ganar al casino bastante dinero hasta que lo atraparon. En los 70 un grupo de estudiantes de la Universidad de Santa Cruz, California, inventaron una pequeña computadora que aumentaba las probabilidades de ganar. Usaron el ordenador en un casino de y pararon de ganar cuando la computadora se rompió. En la actualidad, además de los casinos reales existen los casinos online, donde el jugador puede jugar sentado delante de su computadora.